Urban & Pop es crítica cultural, es música, moda, libros, cine, reflexiones. Es el contenido creado por Alex Robles. Es muchas cosas, quizá demasiadas para describirlas o enumerarlas todas.
Hay que ser una persona guapa, lista, bisexual y antifascista.
Desde el momento que te das cuenta de que eres bisexual, después de todas las dudas, después de toda la bifobia y la violencia que el sistema monosexista y endocisheteropatriarcal vierte sobre ti solo queda una salida: rebelarte contra la opresión y contra todo aquello que lo alimenta. El propio sistema que crea “monstruos” que no puede tolerar.
Tras mucho tiempo cuestionándote a ti mismo, tu deseo y tu orientación; tras preguntarte constantemente si serás suficiente, aunque nunca tengas muy claro de que exactamente; es normal dudar de otros campos de tu vida, no solo de tu deseo, y que empieces a sospechar de lo que te rodea. Es que es el propio sistema quien nos hace cuestionarnos y habituarnos a preguntarnos si algo está bien, si es suficiente, si es normal o si podremos encajar alguna vez.
El pasado 5 de junio el espacio multidisciplinar e interactivo La U mutante acogió la inauguración de la exposición ¿85 segundos? de la salmantina Sonia MCalles. Contó además con la participación de María Riera que propuso una experiencia inversiva en la que mientras sonaban sonidos de la naturaleza ella leía poemas relacionados con ella invitando al público a cerrar los ojos y dejarse llevar para que la primera impresión de la obra vista con detenimiento fuera más fructífera.
Sonia MCalles al lado de una de las obras expuestas en ¿85 segundos?
Cada 23 de septiembre las personas bisexuales celebramos el Día de la Visibilidad Bisexual para reivindicar que estamos aquí, que nuestra orientación es válida y que las violencias que sufrimos por el hecho de ser bisexuales son reales. Quizá todo esto sería suficiente para reclamar una identidad política bisexual pero esto lo hemos escuchado entre poco y nada al contrario que si pasa, por ejemplo, con el lesbianismo político. No es desmerecer a nuestras compañera pero si es nuestra necesidad de que a través de la bisexualidad se nos reconozca como sujetos políticos capaz de luchar contra las opresiones del sistema.
Hay dos cosas que soy y de las que me siento extrañamente orgulloso: bisexual y zamorano. Digo extrañamente porque estas dos cosas que acarrean un montón de desventajas si lo comparamos con otras personas que sean monosexuales y que hayan nacido en una gran ciudad. Paradójicamente enfrentar la bifobia y todas las desventajas de vivir en una ciudad pequeña me han forjado un carácter propicio para prosperar en las condiciones más arduas. Hay una cosa que es muy típica de Zamora durante las fiestas patronales de junio, la feria del ajo y junto con las fiestas coincide algo mucho menos típico y que no se ha celebrado o conmemorado entre poco y nada: el Día del Orgullo LGTBIAQ+.
He vivido siempre en ciudades pequeñas. Castilla y León es lo que tiene: horizontes amplios, cielos inmenso y unas calles en las que todo el mundo se conoce demasiado. No hay forma de que alguien no te reconozca o te relaciones con algo, no hay espacios neutros en los que no sentirte juzgado. Aquí vivir una sexualidad no heterosexual es todo un acto de resistencia. Ser bisexual en este contesto es aún más complicado, porque la invisibilidad no es solo social, sino que también cala muy dentro de ti. Constantemente te ves obligado a explicar que existes, que tu orientación no es una etapa ni una confusión, que no estás «a medias» ni buscando atención. Y no nos olvidemos que cuando te sitúan en cualquier tipo de relación con alguien ya están asumiendo tu orientación en función de tu pareja. Ser bisexual fuera de las grandes ciudades es enfrentarse todavía más a la bifobia de nuestra sociedad y en algunas ocasiones en un mayor grado.
En un entorno donde el deseo y la atracción solo se mira con una lente fabricada en el binarismo de lo heterosexual-homosexual cualquier cosa que se salga de ese marco es recibida con sospechas, burlas o negación. Y si encima eres una persona tras, intersex o tienes te intersecciona algo más por lo que ser discriminado (como ser migrante, la edad, la religión, no ser una persona blanca, tener una discapacidad, etc.) el peso de los juicios que hacen los demás sobre ti tiene que ser más que sofocante. No digo que vivir en una gran ciudad lo solucione todo. Allí también hay discriminación, incomprensión y violencia pero al menos existen espacios donde poder respirar: centros y asociaciones LGTBIAQ+, bares, eventos culturales enfocados por y para el colectivo…. En definitiva, espacios donde poder ser sin necesidad de dar explicaciones o tener que medir cada palabra.
En «las provincias», en las ciudades pequeñas y los pueblos, si tienes suerte, hay uno o dos espacios en los que sentirte medianamente cómodo, y muchas veces ni eso. Pero, a veces, aunque existan esos espacios tampoco se vuelven un lugar seguro porque si las dinámicas tóxicas, machistas y bifóbicas siguen existiendo en los espacios LGTBIAQ+ de las grandes ciudades en sitios más pequeños, donde la diversidad es menor, estas dinámicas son más comunes y más acentuadas. No es solo que te enfrentes a la LGTBIAQfobia estructural de tu entorno, si no también al borrado constante por parte de quienes, incluso dentro del colectivo, te ven como alguien que no termina de definirse o que intenta engañar a los demás y a sí mismo. Sin embargo, si estos espacios tampoco existen, la soledad se vuelve estructural, no es solo que no tengas con quien hablar, compartir tus experiencias o relacionarte de una forma más igual y con menos trabas, es que parece que ni siquiera existes o que no puedes existir como lo hace el resto de tu entorno.
Por eso, ser visible como bisexual en ciudades pequeñas como Zamora no es solo un acto personal, sino político. Es resistir al silencio impuesto, al comentario malintencionado, a la invisibilización sistemática. Es construir tu propia identidad en un terreno hostil, donde lo diverso sigue pareciendo entre una amenaza y algo extravagante. Es, en definitiva, abrir grietas en un muro que lleva demasiado tiempo en pie. Es demoler lo que ya no sirve para construir un hogar donde podamos vivir todos.
Cuando la sociedad parece que está colapsando sobre si misma no viene mal mirar hacia atrás y recuperar algo del pasado de cada uno. Algo que nos recuerde quienes éramos antes de que la catástrofe se asomara a nuestras vidas. Yo lo hice con las gafas. Cuando en el 2011 empecé a usarlas y tenía mucha más esperanza por un mundo que no parecía tan roto se convirtieron en un símbolo para mi.. No recuperé las antiguas ya que pasaron a mejor vida al igual que mi yo del 2011. Volví a buscar las gafas de pasta, pero no querían que fueran como las primeras que tuve, por lo que opté por una forma algo más cuadrada y con las montura de pasta transparente.
💛 On birthdays I wear yellow and I still receive gifts with the same smile as when I was little. 💛
Cuando eres pequeño una de las cosas más emocionantes de cumplir años es recibir regalos. Muchas veces porque aquello que tanto ansiabas de repente aparecía ante ti y se convertía en algo tuyo, en mi caso con lo que jugar o leer. A veces había regalos que no esperabas y que no querías, pero que cuando te haces mayor entiendes que eran regalos útiles.
He cumplido 31 y la mayoría de regalos me siguen haciendo la misma ilusión que cuando era pequeño, ya no por lo que sea en sí el regalo, si no porque quien me está regalando es alguien que se acordó de mi, de mi cumpleaños y decidió que soy lo suficientemente importante y especial en su vida como para gastar tiempo y recursos en tener algo que pueda hacerme feliz y que me recuerde a esa persona.
El origen de los regalos de cumpleaños
Parece que el origen de regalar en los cumpleaños tienen su origen en la Antigüedad, en la que egipcios, griegos y romanos parecían creer que era una forma de proteger al cumpleañero ya que en su cumpleaños era más propenso a ser víctima de los espíritus maléficos. Pero también puede tener su origen en la desacralización de hacer ofrendas a dioses por el día que se pensaba que habían nacido o incluso a figuras deificadas como reyes y faraones. Eran una forma más de celebrar a quien cumplía años.
Con el paso del tiempo en Europa esta costumbre quedó reservada a reyes y nobles pero como con todo fue calando cada vez más en los estratos sociales más humildes hasta convertirse en la tradición que conocemos a día de hoy. Es curioso sin embargo como la necesidad ha hecho que los regalos en algunos ocasiones sigan cumpliendo la función de proteger al cumpleañero de cosas tan mundanas como el frío, el hambre o el aburrimiento, esos espíritus maléficos que nos siguen acosando a día de hoy como seres humanos.
No importa el regalo si no quien te lo regala
Según pasan los años vas apreciando más quién se preocupa por ti, quien se acuerda de ti, quien te quiere ver sonreír; quien te quiere bien en definitiva. Pero también con el paso de los años acabas viendo que no todas las relaciones son iguales por ambas partes, ni tienen porque serlo, por los regalos cobran la importancia más por la persona que te lo da que por el regalo en sí mismo.
Muchos de los regalos hablan de la relación que puedes tener con esa persona y de lo bien que te conoce. A veces son pequeños tótems que te hacen recordar e invocar el cariño que sientes por quien te lo regaló. No importa si son más o menos caros, al hacerte mayor sabes que lo que importa es la intención con la que se hacen y el cariño y esfuerzo que ponen al hacértelo.
No obstante, si me quieres regalar algo y aún no sabes el qué en esta sociedad tan precarizada siempre vienen bien bizums, paypales, transferencias o ko-fis. No se saldrá de pobre con ello pero al menos podré tener algo especial a la salud de quien generosamente quiera hacerme ese tipo de regalo. 😜
Todos los 23 de septiembre se celebra el Día de la Visibilidad Bisexual, o Día de la Visibilidad Bi si queremos ser más inclusivos con las personas asexuales por ejemplo. Este día se lleva celebrando desde 1999 y todavía seguimos necesitándolo por la discriminación, borrado y violencias que sufrimos las personas bisexuales. Seguimos necesitando un día en el que se nos haga caso y se nos ceda espacio porque el resto del año seguimos siendo una realidad invisible o que no tiene importancia. Necesitamos reclamar que se nos vea y se nos reconozca, no importa el día.
Dijo Manuela Trasobares en aquella intervención icónica de la televisión: «¿Por qué nos hemos de reprimir? Durante tantos años la represión, la máscara… ¿De qué me tengo que disfrazar ahora?» Ella hablaba de las mujeres trans y de las violencias y opresiones que sufrían, y que a día de hoy siguen sufriendo, pero en concreto este fragmento de su intervención se podría aplicar a las personas bi. No hay forma de que encajemos en las categorías que la sociedad ha construido porque esas categorías son patriarcales, heteronormadas, cisgénero y monosexistas (ahora aclaro que es esta palabra). Como bisexuales se nos exige con esas formas tan sutiles de la presión social, aunque a veces no son tan sutiles, que cambiemos quienes somos para encajar en determinados entornos o situaciones, porque ser como realmente somos no parece ser suficiente.
El monosexismo es una estructura social que presupone e impone que todas las personas nos sentimos atraídas hacia un único género. Las presiones monosexistas provienen de todos los ámbitos sociales: la educación, la moral religiosa, los discursos psicológicos y científicos, la representación en el arte y en los medios de comunicación, las relaciones interpersonales, etc. manifestándose todas estas en multitud de detalles de la vida cotidiana. Los prejuicios, que son una de las caras más visibles del monosexismo, calan en todos los ámbitos haciendo que suframos diferentes violencias porque casi toda persona bi ha escuchado en algún momento que somos más promiscuos, infieles, propagadores de ITS entre los inocentes heteros, incapaces de establecer una relación estable… y así un largo etcétera. A este tipo de violencias monosexistas hacia las personas bi las llamamos bifobia.
Para evitar situaciones incómodas, discriminación, o simplemente por su salud mental, las personas bisexuales tienen que ocultar quienes son, ponerse una máscara diferente dependiendo de la situación y el contexto. Si tienen una pareja de un género diferente al suyo y esta es además heteronormativa es probable que tenga que usar una máscara de hetero para evitar comentarios y sospechas. Pero, cuidado, que si termina con esa pareja y acaba con otra de su mismo género va a escuchar cosas como: «todo este tiempo ha estado ocultando su homosexualidad», «era un gay reprimido», «lo hizo solo para guardar las apariencias». Aunque también ocurre dentro del colectivo LGTBIAQ+, cuando un gay o una lesbiana plantean que tienen dudas o que son bi saltan los comentarios sobre dejarse presionar por la familia o el entorno para encajar. Nunca se toma en serio la bisexualidad y si las personas bi quieren sobrevivir necesitan adoptar la máscara de hetero, gay o lesbiana según la circunstancia.
Pero también hay violencias más sutiles que nos obligan a adoptar otros tipos de máscaras. Los chicos bi no pueden tener pluma, de hecho muchos gays estereotipan a los chicos bisexuales en una masculinidad bastante hegemónica y si no encajan en ella son gays que tienen miedo de reconocer su homosexualidad por mucho que digan que son bisexuales. Aquí, la bifobia y la plumofobia se dan la mano para que nos veamos obligados a llevar una máscara de heteronormatividad. Las mujeres bisexuales también tienen que ponerse esa misma máscara pero para no ser fetichizadas por hombres hetero (a veces también por sus parejas) y ser reducidas a un mero juguete sexual. También nos podemos ver en la obligación de fingir haber tenido un gran historial de parejas que incluya a varios géneros para que se plantee al menos la posibilidad de ser bisexuales, cosa que no ocurre en mucha menos medida cuando alguien dice que es homosexual y prácticamente nunca cuando alguien dice que es hetero.
El monosexismo ejerce su influencia a través de un entramado de elementos que hace que, sutilmente, nos veamos inclinados a adoptar una máscara de heterosexualidad u homosexualidad casi permanente. A esto lo llamamos bifobia. Podríamos definir la bifobia como toda actitud, conducta o discurso de rechazo, repudio, prejuicio, discriminación o intolerancia hacia las personas bisexuales por el hecho de serlo, o ser percibidas como tales. La bifobia hace que las personas bi desarrollemos una serie de sentimientos negativos como el miedo, la vergüenza o la angustia a mantener una relación (sea del tipo que sea) con alguien de un género distinto a la máscara que nos han obligado a adoptar y que cuestionemos constantemente quienes somos. Ni siquiera tenemos espacios seguros donde simplemente ser, sin máscaras, ni dentro ni fuera del colectivo LGTBIAQ+
Toda esta violencia y bifobia que sufrimos a diario nos pasa factura. En el Estado de Salud de la población LGTB española y discriminación en el acceso a la atención sanitaria elaborado en 2015 por FELGTBI+ (por aquel entonces FELGTB) se recogía que el 87,5% de los hombres bisexuales tenían pensamientos depresivos diariamente, mientras que en el caso de los hombres homosexuales la cifra es del 70,3%. Una proporción similar ocurre entre las mujeres bisexuales con un 86% frente al de las lesbianas de un 75,2%. Viendo estos datos es normal que las personas bi hagamos cualquier cosa por mitigar los efectos del monosexismo en nuestras vidas y hacerlas un poco más habitables, aunque ello obligue en muchos casos a enmascarar nuestra orientación.
El monosexismo nos reprime constantemente y eso obliga en muchos casos a usar máscaras a las personas bisexuales, máscaras que por otro lado luego se usan como arma aduciendo que se quería engañar deliberadamente y no que se utilizaran como una táctica de supervivencia. Somos como una pieza azul de puzle que aparece fuera de una caja, podemos encajarla en varios puzles, pero al final la pieza acaba magullada y estropeada, puede que incluso no pueda volver a encajar en su sitio original. Y es que cuando el sistema está hecho con dos moldes ser otra cosa o te obliga a adaptarte a la fuerza o quedarte fuera de todo.
Decía también la gran Manuela Trasobares en aquella intervención: «Porque provoco, porque no soy una victima». Nuestra existencia como personas bi es una provocación para el statu quo, dinamita las lógicas opresivas del cisheteropatriarcado monosexista porque rompemos muchas de las estructuras que han moldeado la sociedad occidental para el privilegio de unos pocos. Las personas bi necesitamos dejar de ser víctimas de la bifobia, necesitamos que el resto del mundo nos vea, nos reconozca y nos entienda. Tenemos que cambiar las máscaras que nos ha estado ocultando hasta ahora por nuestro propio bienestar por otras que nos revelen al mundo y le obligue a aceptarnos tal y como somos. Necesitamos ser visibles porque ocultarnos solo es una tirita poco eficaz en la sangrante herida que es el monosexismo. Exigimos el respeto que se nos lleva negando durante tanto tiempo porque no vamos a dejar de ser y de sentir de la manera en la que lo hacemos.
Este año ha sido la primera vez que he participado de verdad en el Orgullo LGTBI+ estatal celebrado en Madrid y todavía no asimilo la cantidad de cosas geniales que me pasaron porque tenía otras expectativas, pero cuando lo centras en el activismo y la amistad y no en lo más comercial y el uso que hacen determinados sectores del Orgullo la cosa cambia.
La moda habla de nosotros, es un lenguaje propio con el que comunicarnos de forma única. A veces puede hablar por nosotros de una forma muy evidente y otras no tanto pero siempre está comunicando algo. Esta vez yo he querido utilizar la moda para hablar de algo conmigo mismo: sobre el amor propio. En la cultura occidental hemos adoptado el rojo como el color del amor y la pasión por lo que optar por un traje burdeos quizá sea una opción quizá menos sutil para los demás.
Llevo un traje burdeos de ASOS Design que sigue un poco las siluetas que hemos visto muchas veces en series centradas en el amor provenientes de Corea del Sur o de Tailandia, más evidente si nos centramos en los BL (Boys Love). El pantalón con un talle alto, pernera ancha y con un cierre que no necesita cinturón. La chaqueta tiene un pequeño cinturón o cinta que le añade un cierre distinto. Todo ello en color burdeos y con una tela plisada haciéndolo lo suficientemente llamativo para hacer un statement pero sin acaparar todas las miradas.
Todo esto lo complemento con una camiseta negra con una ilustración de Keith Haring, que aunque no se vea con la chaqueta cerrada me permite poder desprenderme de ella sin que el look se vea simplificado. De hecho le añade un capa nueva de significado. Keith Haring inundó su obra con corazones que simbolizaban, dependiendo del contexto, el optimismo y el amor o la aceptación y los derechos para todo el mundo. Incluir esta camiseta con el dibujo de Haring en el que el corazón tiene una cara divertida me intenta acercar de alguna forma a ese amor que se basa en la aceptación, la libertad y el optimismo que debe ser el amor por uno mismo.
“If you don’t love yourself, how in the hell you gonna love somebody else?” esta mítica frase con la que RuPaul acaba cada episodio de RuPaul’s Drag Race habla mucho de como nos han vendido lo que tenía que ser el amor y no es en realidad. Si no me amo a mi mismo como voy a ser capaz de amar a alguien más, porque el amor no debe sacrificar partes de mi mismo u obligar a la otra persona a entrar en una relación donde tendrá que suplir las carencias que yo no puedo rellenar en mi mismo.
Amarse a uno mismo es quizá el amor más complicado, tanto de conseguir como de mantener. El sistema en el que estamos ahora mismo nos ha roto, sabemos un montón de cosas que están mal, pero no sabemos como arreglarlo o si lo sabemos no somos capaces de acceder a los medios para hacerlo. Nacemos siendo seres perfectos, pero nos rompen poco a poco para encajar en moldes en los que nunca encajaremos y luego no sabemos cómo recomponernos.
Amarse a uno mismo es la tarea más titánica a la que una persona se podrá enfrentar en su vida, porque debe ser un amor sin condiciones, compasivo, alentador y sin ataduras. Pero la versión del amor en la que nos han educado no es para nada ese amor. Intentar llenarnos de un amor ajeno mientras aún estamos intentando reparar las grietas que nos han provocado puede rompernos aún más. Así la lucha entre querer sentirse amado y saberse frágil se vuelve aún más complicada. De esta forma centrarme en mí mismo y en quererme es el primer paso para cualquier otro tipo de amor.
Desde que agosto del año pasado Shakira felicitara a Bizarrap por su cumpleaños las especulaciones sobre una colaboración entre ambos artistas fueron bastante constantes hasta hace bien poco. Y es que el pasado martes anunciaron por fin la colaboración de forma oficial, lo que hizo que ahora las especulaciones giraran en torno a lo que cantaría Shakira y viendo los pequeños anticipos por redes sociales todo apuntaba a que Piqué y la ruptura con él sería el tema principal. Desde que se publicó la canción no han faltado las opiniones sobre el contenido de la letra, sobre feminismo, sobre calidad musical o sobre como podría afectar este tema la vida personal de la cantante o sus hijos. Pero lo cierto es que este Bzrp Music Sessions, Vol. 53 no ha dejado de ser algo viral desde el momento de su estreno, quizá lo suficiente para que Shakira salde la deuda con la Hacienda española, tal y como referencia en la propia canción.
Camila Cabello acaba de estrenar Familia, su tercer álbum de estudio como solita y para acompañar al disco y darle algo más de visibilidad ha publicado psychofreak en la que aparece WILLOW mostrándonos un sonido totalmente diferente y con tintes más oscuros que latinos, justo los que prometían los anteriores singles y sugería el título de este nuevo trabajo de la cantante. Con la letra nos cantan sobre la ansiedad entra otras cosas de la vida personal de Cabello y con la música nos dicen que la latinidad no es una única cosa abocada al cliché y que puede adquirir muchas formas. Camila está madurando como persona y como artista y eso se deja notar mucho en este single.
Tras interpretar Call Me Cruella para la película Cruella protagonizada por Emma Stone en 2021, lanzar tres álbumes recopilatorios con canciones de sus anteriores discos agrupadas por temáticas los fans de Florence + The Machine y anunciar su participación en varios festivales de música. Así el 21 de febrero varios fans recibieron un sobre del grupo que decía «Capítulo 1» y que tenía una carta que imitaba al tarot y que se titulaba King, la cual acabó en varias vallas publicitarias por todo Londres y en la web de la banda junto a otras 14 cartas que anunciaban así el quinto álbum de estudio del grupo y que probablemente se estrene a finales de esta primavera. De esta forma, en cuestión de un par de días, se creo gran expectación sobre el primer single de Florence Welch y compañía y sobre todo ese universo que parece que rondará la magia y el tarot para esta nueva etapa.
Fue en 2018 cuando Charlie Puth publicó por última vez un álbum, Voicenotes, y desde entonces solo ha publicado singles que ahora sabemos que no formarán parte de ningún trabajo más amplio aunque viendo que no tuvieron la repercusión en listas de algunos de sus éxitos es normal que la discográfica haya preferido no incluirlos. Pero en septiembre de 2021 el cantante comenzó una serie de vídeos en TikTok donde anunciaba que había convertido el sonido de un interruptor de la luz en una canción titulada exactamente así: Light Switch. Según los vídeos que subía la canción siguió cobrando forma y los demás usuarios comenzaron a convertir ese proceso creativo que involucraba un efecto de sonido aleatorio en un meme que le valió para hacer viral una campaña de marketing para que el que será el primer single de Charlie, su tercer álbum de estudio que saldrá a la venta este año.
Aunque profesionalmente Sofia Carson no deja de trabajar parece que su carrera como cantante no acaba de lograr el éxito que otras artistas que han salido de Disney han logrado. Quizá sea porque se ha centrado más en proyectos interpretativos pero viendo lo que ha creado como cantante vemos que también hay mucho esfuerzo ahí, sobre todo viendo sus colaboraciones con DJ y otros artistas del dance. Ahora Carson estrena LOUD, el que parece que será un single del que podría ser su primer disco en solitario y que podría tener varios statements como lo es este single desde el feminismo. La posibilidad de su álbum debut parece cada vez más cercana cuando escuchamos el estilo y como utiliza su voz en este sencillo que, si todo va bien, promete una era musical para Sofia.
Mientras las noticias en torno a Shawn Mendes parecían girar más sobre su ruptura con Camila Cabello el publicó poco días después de anunciar la separación It’ll Be Okay; por lo que las noticias seguían hablando de la ruptura pero ahora centrándose en la canción. Este podría ser el segundo single del que sería el quinto álbum de estudio del cantante pero por como se ha publicado este sencillo y lo que ha tardado en publicarse el videoclip del mismo podríamos estar ante un single aislado o ante el primero que marque un sonido diferente al que escuchamos en Summer Of Love. Pero de lo que si que podemos estar seguros es que el cantante quiere tomarse las cosas con calma para encontrar en la música, mediante su propia introspección, aquellas partes que le gustaría compartir con otros y no centrarse tanto en un sonido concreto como pudimos ver en el documental que acompañó a Wonder, su anterior álbum, y en el que su proceso creativo fue más musical que emocional.
Nadie ha dudado nunca del talento y de la prodigiosa voz de Adele pero parece que con 30, su cuarto álbum de estudio, la cantante ha cobrado más relevancia y protagonismo. Esto ha sido debido en parte a su cambio físico, lo que pone de manifiesto una vez como la normatividad corporal todavía sigue siendo un factor a tener en cuenta, sobre todo cuando hablamos de mujeres. También (los «críticos» algo snobs) han hablado de que cuando Adele hace pop más centrado en el mainstream no siempre sale airosa, todavía sostienen que Hello era una balada que sonaba forzada, pero con Oh My God, el segundo single de su último disco incluso los que intentan ostentar una superioridad cultural despreciando algunas cosas porque han tenido que rendirse ante la evidencia de que esta canción recoge lo mejor de la Adele más clásica y atemporal con el R&B y el dance-pop más pegadizo.
Cuando Katy Perryanunció su residencia en Las Vegas lo hizo con un vídeo en el que sonaba una canción que nadie había escuchado por lo que los rumores sobre un nuevo single comenzaron a cobrar a fuerza. Así el 15 de diciembre tanto Alesso como Perry anunciaron de forma oficial la colaboración y el 29 se publicó When I’m Gone, el mismo día que la cantante empezaba Play, su show en Las Vegas. Desde su estreno se ha especulado mucho sobre si este será el primer single de un proyecto de Alesso, del sexto álbum de estudio de Katy, de ambos o un single aislado de ambos artistas, aunque según las declaraciones del DJ, puede que haya algo grande por venir de parte de alguno de ellos.
Desde que Kim Petrasactúo en los MTV European Music Awards del 2021 y cantó Coconuts la obsesión en las redes sociales por la canción fue casi instantánea. Tras la actuación apareció un link para «pre-guardar» (pre-save) el single y el 23 de noviembre la cantante anunció que la canción al completo vería la luz el 3 de diciembre, mucho antes de lo que se esperaba. Que este single se estrenara antes de lo previsto fue en gran parte al éxito y la viralidad que suscitó en TikTok con diferentes trends en los que los usuarios reclamaban poder escuchar la versión de estudio de la canción cuanto antes. Aunque ha logrado una buena repercusión en redes por el momento la canción no ha logrado el éxito de su mayor single hasta la fecha Future Starts Now, con el que comparte posiblemente ser single de su tercer álbum de estudio y el primero con una gran discográfica: Republic Records.
Desde que Jesy Nelson abandonó Little Mix los rumores sobre la separación del grupo se hicieron cada vez más habituales. Cuando anunciaron Between Us, su primer álbum recopilatorio, y que Perrie Edwards y Leigh-Anne Pinnock estaban embarazadas, todo apuntaba a la desintegración de una de las girlbands más longevas y exitosas de la historia. No ha sido hasta hoy que con la publicación del videoclip de Between Us y un comunicado en sus redes sociales que la noticia más temida por sus fans se hacia realidad, o al menos casi del todo. Y es que Jade Thirlwall, Perrie y Leigh-Anne solo le dicen hasta luego a Little Mix tras diez años para poder centrarse en otros proyectos una vez terminen The Confetti Tour. Aunque ya han confirmado que será una pausa temporal y que volverán algún día, la noticia no llega del todo a calmar el miedo de que este sea el fin del grupo ya que nos es la primera vez que un grupo anuncia separación temporal y nunca más se vuelven a reunir.
Taylor Swift lo está dando todo con la promoción de Red (Taylor’s Version), el relanzamiento de su cuarto álbum de estudio. Tan solo tres días después de la publicación del disco y de dos de All Too Well (10 Minute Version) con su correspondiente The Short Film, que eran casi más un regalo para sus fans que una promoción como tal aunque ha conseguido que todo el mundo hable de ella, estrena el primer single oficial I Bet You Think About Me (Taylor’s Version) (From The Vault), una de las nueve canciones inéditas que no aparecieron en la primera edición de Red, y que cuenta además con la colaboración de Chris Stapleton. Este es una balada con una letra algo sarcástica hablando de uno de sus ex, que no parece ser otro que el mismo al que le dedicó All Too Well: Jake Gyllenhaal, sobre todo por las pistas que nos ha dejado en el videoclip y por la época en la que escribió la canción.
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