El pasado 5 de junio el espacio multidisciplinar e interactivo La U mutante acogió la inauguración de la exposición ¿85 segundos? de la salmantina Sonia MCalles. Contó además con la participación de María Riera que propuso una experiencia inversiva en la que mientras sonaban sonidos de la naturaleza ella leía poemas relacionados con ella invitando al público a cerrar los ojos y dejarse llevar para que la primera impresión de la obra vista con detenimiento fuera más fructífera.

Tras el pretexto del Reloj del Juicio Final (Doomsday Clock), una analogía que los científicos llevan usando para advertirnos de un posible desastre global, donde la medianoche marca el cataclismo que llevará al fin del mundo marca cuando tiempo nos queda para el mismo, nace esta exposición. Esta analogía ha ido cambiando tanto del cataclismo más probable que lleve a la extinción humana como del tiempo que nos queda para reaccionar que en el 2026 se ha estimado en 85 segundos.



Con esta premisa la artista ha utilizado los cuatro elementos de la tradición occidental creando cuatro grandes dibujos de tinta china sobre lienzo donde la naturaleza muerta y la vida conviven llevando a una reflexión que nos acerca a la esperanza y a una promesa de posible renacimiento si actuamos antes de que se nos agote un tiempo cada vez más escaso.






De esta forma nos encontramos cuatro piezas en las que la vegetación muerta se entrelaza para formar una cruz de la que cuelgan figuras de vegetación viva. Una mujer representando la tierra, un pez representando el agua, un tigre representando el fuego (animal ligado al fuego por algunas tradiciones asiáticas) y un ave representando el aire. Así el dolor de la crucifixión de nuestro planeta y la muerte de los elementos tienen la esperanza de una posible resurrección.




Un quinto dibujo, que suma a la técnica de los otros pintura acrílica dorada, simboliza el elemento del espíritu o éter donde un planeta dañado cierra sus cicatrices con oro, inspirándose en la técnica japonesa del kintsugi, un método tradicional de reparación de cerámica, siendo este oro las personas de a pie que pueden reparar estas grietas trayendo la esperanza.



Puedes perderte en los minuciosos detalles que componen cada uno de estos dibujos
Fiel al estilo que viene desarrollando en su obra, Sonia MCalles le sigue dando protagonismo a la naturaleza vegetal imbuyendo más vida en las figuras que plasma. Si ya de por si estas obras son lo suficientemente impactantes vistas a distancia al acercarte a ellas puedes perderte en los minuciosos detalles que componen cada uno de estos dibujos en gran formato. La técnica se mezcla con la organicidad de sus formas y que la propia artista explicó que quitando la forma básica para que se entendieran las figuras se dejó llevar a la hora de rellenarlas con la naturaleza viviente.



La pieza que incluye el kintsugi no peca de esa suerte de exotización que otros artistas occidentales hacen de la técnica japonesa. Aquí es un elemento más que contribuye a la narración y que es la única fuente de color de entre todas las piezas y tiene un sentido propio. El oro refuerza esa dicotomía entre el horror del cataclismo y la esperanza de poder repararlo al igual que las otras lo hacen entre la muerte, la vida y la esperanza del renacimiento. Es un soplo de aire fresco pues en los últimos años hemos visto como el kintsugui se ha convertido más en una escusa meramente decorativa en la obra de muchos occidentales que realmente carecía de significado.
Esta exposición es breve pero el detalles de sus obras hace que puedas pasar tanto tiempo con la de otras más extensas. La habilidad y técnica de la salmantina está fuera de dudas y su personal visión sigue presente en estas obras que nos interpelan directamente como parte del cambio para salvarnos y para salvar el planeta.
Además, hasta que finalice la exposición se pueden comprar obras en formato más pequeño en La U mutante como además directamente a la artista a través de su perfil de Instagram: @soniamcalles a través de mensaje directo.



