Dos años para aprender a bloggear y otros tantos que me quedan…

Para celebrar el segundo aniversario de mi blog he querido empezar parafraseando una frase de Ernest Hemingway «Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar.» Aún me queda mucho para empezar a escribir realmente bien, no aspiro a escribir como un periodista, ya que no estudio periodismo, pero si me gustaría mejorar mi forma de escribir y de enfocar las cosas de las que hablo. Os agradezco a todos los que me seguís y leéis y espero seguir haciéndolo cada día mejor, ya que si dedicáis algo de tiempo a leerme es lo mínimo que puedo hacer. Ya son do años los que llevo escribiendo por aquí y han cambiado muchas cosas, desde mi forma de escribir ha como trato los temas y el propio contenido. Al principio eran post tímidos sin un rumbo o estilo definido, pero poco a poco me dio por ir escribiendo cada vez más y con un estilo más elaborado, ya no son simples impresiones sin una dirección, ahora o bien son textos que surgen en un momento de inspiración o bien os cuento las cosas que me pasan, que me gustan o hago. Me podéis catalogar como blogger de música, de arte, de cine, de moda, de todo lo que queráis pues al fin y al cabo hablo de todo eso aquí y es que para mi el blog es una plataforma de expresión formidable (¿formidable? eso suena un poco a persona mayor), veis, ahora con el tiempo creo que ya me puedo ir permitiendo introducir algo nuevo, incisos con algo de humor o con cualquier locura o estupidez que hacen que lo que escribo tenga menos sentido pero sea algo más entretenido ¿qué sentido tiene la vida sin una pizca de locura? En dos años tanto el blog como yo hemos cambiado mucho, el blog ha sufrido cambios de nombres, desde

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Mi primer año de Universidad

Parece que fue ayer cuando aún estaba haciendo la Selectividad, los nervios me recorrían y aunque tenía muchas esperanzas en aprobar aún había en mi interior una pequeña dudita de si podría o no entrar a estudiar la carrera que a mi me gustaba. Y aquí estoy, un año después de haber terminada el instituto, haber dejado atrás el bachillerato y otras muchas cosas, algunas de las cuales ya echo de menos. La facultad de Filosofía vista desde lejos Aún recuerdo la de vueltas que di y la de veces que me toco venir a Salamanca para hacer la matrícula y es que yo antes vivía en Zamora; menos mal que entre Zamora y Salamanca hay una línea regular de autobuses cada hora. Utilizando esa misma línea de autobuses llegue a mi primer día en la facultad, aún recuerdo aquella presentación aburrida e interminable y nuestra primera clase, porque ese mismo día ya empezamos con el temario. Al principio fue un poco chocante que empezáramos tan pronto, pero luego me di cuenta de que esto ya no era el instituto, ya se nos empezaba a tratar como adultos. El primer cuatrimestre me lo pasé viniendo a clase en autobús todos los días me chupaba una hora y algo de viaje para venir a clase y otra hora para volver a casa. Aún recuerdo las veces que perdía el autobús, los madrugones a las 6 de la mañana para llegar a clase a las nueve, los días que me tenía que traer la comida en un taper por que tenía una o dos horas de clase por la tarde. Un sin fin de cosas que añadían algo más de estrés al típico y normal del universitario corriente. Pero tampoco estuvo tan mal la experiencia. Con algunos de mis compañeros de clase Una de las cosas que me

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Se acabó el 2011

El 2011 toca ya a su fin, han pasado muchas cosas durante este año y creo que es conveniente recapitular, ver todo lo bueno y todo lo malo por lo que hemos pasado y vivido. Muchos han hecho ya sus listas sobre los acontecimientos que les han parecido importantes, yo ya tengo la mía. Esta lista no versará sobre los acontecimientos que han cambiado el mundo o la sociedad, es mi lista y tratará sobre los acontecimientos que han cambiado mi vida significativamente durante este año. Esta claro que podría hablar sobre política, economía o todas esas “grandes” cosas, pero para mí es más importante en este momento intentar ver con perspectiva aquello que he vivido, solo y junto a los que me rodean. Aún recuerdo aquel frío Enero de principios de año cuando estaba atravesando una época un poco rara, no sabía muy bien quien era, donde estaba mi lugar o donde encajaba; entre otras cosas estaba profundizando en mi sexualidad. Apenas dos o tres meses antes un chico había dando un vuelco a mi vida, destrozo mis límites y esquemas y me desorientó aún más en el camino que debía seguir, pero me acabo rompiendo el corazón. Con él comencé a replantearme que era lo que realmente me atraía, estaba totalmente hecho un lío aunque no fuera lo que reflejará o lo que decía. Como no tenía otra manera de descubrirlo empecé a quedar con chicos para ver que es lo que pasaba; con algunos me gustaba mas que con otros, pero ninguno buscaba lo que yo. Creí enamorarme de un chico en especial pero al igual que el que conocí el año anterior acabó rompiéndome el corazón. También quedé con algunas chicas y me pasaba lo mismo que con los chicos. Lo único que saque en claro

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