
Con 31 sigo recibiendo los regalos con la misma sonrisa que cuando era pequeño
💛 On birthdays I wear yellow and I still receive gifts with the same smile as when I was little. 💛 Cuando eres pequeño una de las cosas más emocionantes de cumplir años es recibir regalos. Muchas veces porque aquello que tanto ansiabas de repente aparecía ante ti y se convertía en algo tuyo, en mi caso con lo que jugar o leer. A veces había regalos que no esperabas y que no querías, pero que cuando te haces mayor entiendes que eran regalos útiles. He cumplido 31 y la mayoría de regalos me siguen haciendo la misma ilusión que cuando era pequeño, ya no por lo que sea en sí el regalo, si no porque quien me está regalando es alguien que se acordó de mi, de mi cumpleaños y decidió que soy lo suficientemente importante y especial en su vida como para gastar tiempo y recursos en tener algo que pueda hacerme feliz y que me recuerde a esa persona. El origen de los regalos de cumpleaños Parece que el origen de regalar en los cumpleaños tienen su origen en la Antigüedad, en la que egipcios, griegos y romanos parecían creer que era una forma de proteger al cumpleañero ya que en su cumpleaños era más propenso a ser víctima de los espíritus maléficos. Pero también puede tener su origen en la desacralización de hacer ofrendas a dioses por el día que se pensaba que habían nacido o incluso a figuras deificadas como reyes y faraones. Eran una forma más de celebrar a quien cumplía años. Con el paso del tiempo en Europa esta costumbre quedó reservada a reyes y nobles pero como con todo fue calando cada vez más en los estratos sociales más humildes hasta convertirse en la tradición que conocemos a día de hoy. Es

