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La Bella y la Bestia [Crítica Gafapasta]

Parece que Disney le ha cogido el gusto a convertir sus clásicas películas de dibujos animados en films con actores que prestan su cuerpo además de su voz para darnos una nueva versión. Desde el éxito de Alicia en el País de las Maravillas hemos visto a Maléfica, a La Cenicienta o El Libro de la Selva y ahora le tocaba el turno a La Bella y la Bestia que ha sido la película que más expectación ha creado desde Angelina Jolie interpretando al Hada Negra de La Bella Durmiente y todo debido a Emma Watson. Cuando se empezó a filtrar el rumor de que la actriz británica podría encarnar a Bella en esta nueva versión en live-action el público, sobre todo los que nacimos en la década de los 90, ansiamos el estreno para poder revivir de una forma diferente una parte de nuestra infancia.

Para todos los que nacimos o crecimos en la década de los noventa La Bella y la Bestia ha sido una de esas películas de dibujos que llenó nuestras cabezas de sueños, historias y música con letras pegadizas al igual que La Sirenita, HérculesEl jorobado de Notre Dame o Mulán. La verdad es que el listón está muy alto ya que la versión de animación de 1991, dirigida por Gary Trousdale y Kirk Wise, fue la primera película de dibujos nominada al Óscar a la mejor película y la tercera más taquillera del año de su estreno. Para esta nueva versión ha sido Bill Condon, quien ya dirigió éxitos como Chicago, Kinsey o Dreamgirls que ha querido respetar el espíritu de la primera cinta pero añadiéndole un poco más de peso en algunos aspectos.

Las dos películas de Disney están basadas en la versión revisada y abreviada que Jeanne-Marie Leprince de Beaumont escribió a partir de la historia original, mucho más larga, de Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve. Hay diferencias frente al cuento original pero la esencia al final acaba siendo la misma: que la belleza física o, como en el cuento, la más diestra de las inteligencias, no es tan importante como la bondad del corazón. Pero este nuevo film añade detalles a la historia de 1991 haciéndola más rica y compleja. Así la forma en la que el padre de Bella es apresado se parece más a la versión del siglo XVII, al ir a recoger una rosa para su hija, o el porque la Bestia se convirtió en un príncipe arrogante cuya actitud sería su maldición o el que fue de la madre de la protagonista. Aunque algo que era impensable que se cambiara eran las canciones que escribieron y compusieron Howard AshmanAlan Menken , respectivamente, para la versión animada. De hecho Condon declaró a la revista Attitude que la historia original es realmente una metáfora sobre el Sida. La idea vino directamente de Ashman, quien fue diagnosticado de VIH en 1988 mientras trabajaba en el largometraje, así que quiso reflejar en la Bestia su propia lucha contra la enfermedad.

Para Condon era algo primordial respetar la música original, ya que esta forma parte de la cultura popular y es uno de los grandes atractivos de la película. Pero además han añadido cuatro temas nuevos: Aria¿Cómo un instante se hace eterno?, que hace referencia al pasado de familiar de Bella, Días de sol, que sirve para rendirse a la melancolía de varios personajes con una sola melodía y que en la trama sirve para profundizar en los personajes y Esperándola sin más, donde la Bestia canta lo que siente su corazón. Y es que no podemos olvidar que en esencia esto es un musical y la música es algo esencial en todo esto. Los arreglos que han sufrido las canciones en comparación con el título de los noventa las hacen más actuales y más factibles a la hora de acompasarlas a las imágenes reales, que duran más que las animadas. De estas revisitaciones el número de Gastón es el que mejor parado sale de todos, mejorando incluso el inicial. Aquí si que es recomendable verla en versión original ya que en el doblaje se pierde algo de la esencia de esos momentos de canto, incluso nos sorprenderán las voces de los protagonistas como la de Emma Watson.

El reparto no lo ha tenido fácil sobre todo por aquellos que se pasan gran parte de la película siendo objetos encantados. Emma Watson interpreta a una inocente Bella a la que a querido transformar en algo más evocador. Ella siempre ha sentido una gran predilección por ese personaje, por los valores que veía en ella, en la libertad. Así se la muestra como una activista que lucha porque las niñas aprendan a leer igual que los niños y que no teme al oscurantismo y las represalias de su época. Su padre, Maurice, a quien da vida Kevin Kline, es un inventor menos chiflado que en su versión animada pero algo más ido añorando un pasado junto a su difunta esposa. Luke Evans da vida al odioso Gaston, pero con su carisma consigue hacer que ese personaje no resulte tan repelente. Josh Gad es LeFou, el primer personaje de Disney que expresa su condición de homosexual en varios guiños a lo largo de todo el film, además es menos atolondrado que en los dibujos. Y a partir de aquí es donde las cosas ya son más complicadas puesto que solo la voz y las expresiones faciales quedan del resto de actores puesto que su cuerpo aquí es obra de un ordenador. Dan Stevens es una Bestia menos salvaje en apariencia que la de 1991 pero consigue darle credibilidad a ese pasado nuevo que nos muestran del personaje. Ewan McGregor hace de un Lumière que tiene una apariencia demasiado humana para ser un candelabro; Ian McKellen es Din-Don el mayordomo; Stanley Tucci es el Maestro Cadenza el piano que sufre de caries; Emma Thompson es la Señora Potts, la maternal tetera cuya cara en esta versión forma parte de su decoración; Audra McDonald es Madame de Garderobe el armario de Bella y la antigua cantante de ópera; Gugu Mbatha-Raw es Plumette, la plumero novia de Lúmiere y que aquí tiene mucho más protagonismo que en la versión animada.

Como pasó con Maléfica parece que al final el guión era bastante más largo y que hubo que suprimir cierta partes para no hacer de esta cinta algo excesivamente largo. [ATENCIÓN SPOILERS EN ESTE PÁRRAFO] Aún así se añaden detalles deliciosos que ahondan en los personajes y los hace menos bidimensionales. El príncipe no es solo un joven vanidoso, sino alguien soberbio que acabó siéndolo por un padre que le educó en una falsa superioridad moral en cuanto a educación, aseo, clase… todo lo que distinguía a un noble del Barroco, época en la que se desarrolla la historia. Bella también se vuelve menos ingenua ya que descubrimos que se siente responsable de su padre porque él la tuvo que cuidar solo al morir su madre por culpa de la peste. También es muy de agradecer el peso de personajes de color y el hecho de que haya una pareja interracial entre los protagonistas (Madame de Garderobe y el Maestro Cadenza). Al igual que esos constantes guiños una sexualidad algo reprimida por parte de LeFou y que tras una escena con referencias al travestismo en otro personaje queda resulta con su propio final feliz. Además la Bestia muestra una complejidad emocional que en la versión de dibujos no mostraba. De todas formas el argumento cojea un poco por no resolver del todo bien las transiciones entre los diferentes estados de los protagonistas.

Aunque la cinta puede hacerse algo larga para el público infantil, como ya han recalcado en varias críticas, puede que sea precisamente porque el público más pequeño no sea su principal objetivo. Muchos de los guiños y referencias más oscuras que en la versión de 1991 están pesadas justo para aquellos niños que vieron la película original cuando todavía eran niños. Como siempre pasa con Disney, que una película salga de su factoría no significa que sea infantil, aunque los más pequeños puedan verla, no entenderán todo y la disfrutaran como lo harán los más mayores. Esta es una versión para los millenials, para todos aquellos que crecimos con ¡Qué Festín! resonando en nuestras cabecitas y para que los jóvenes padres puedan compartir con sus hijos la historia de una forma más adaptada a nuestros tiempos.

Donde deslumbra notablemente es en los efectos especiales y en la forma de animar a cada uno de los objetos vivientes de todo el castillo. Desde la forma en la que todo tiembla y se desmorona con cada pétalo que cae de la rosa mágica a los detalles de cada uno de los personajes. El mayor despliegue de esta artillería visual se ve justamente en uno de sus números musicales. En ¡Qué Festín! podemos ver todo un derroche de creación por ordenador donde la versión animada se queda hasta limitada en cuanto a creatividad. Pero para mi gusto se ha perdido algo de la magia en este cambio. La Bestia es menos bestia, su aspecto es más humano y afable de lo que podría resultar en los dibujos. Lumière es un candelabro con forma humana quitándole toda la gracia a que su cara fuese parte de la vela. Al igual que Plumette es convertida en una especie de plumero pájaro sin una razón más aparente que tiene plumas para quitar el polvo. De todos modos cada detalle, cada gesto, está cuidado al detalle para crear unas imágenes llenas de talento, creatividad y magia.

Pero también hay que tener en cuenta algo sobre lo que se ha hecho mucho hincapié durante la promoción de la película, sobre su papel feminista. Bella rechaza a Gastón, un hombre violente, controlador, maleducado y peludo que encierra a su padre para intentar conseguir su mano. Ella quiere leer, enseñar, ser algo más que un ama de casa y madre. Pero por un cruce del destino acaba prisionera de otro hombre violento, controlador, maleducado y todavía más peludo que también encierra a su padre. Mucho se ha hablado de que Bella podría sufrir síndrome de Estocolmo, pero nada más lejos de ahí porque Bella siempre se muestra autónoma en sus decisiones, incluso le planta cara a la Bestia cuando lo cree necesario. También se ha dicho que el mensaje que da esta historia es que una mujer joven, guapa y dulce puede transformar a un hombre agresivo en un caballero, es decir, que sería culpa de la mujer que el marido abusase de ella. Pero en esta nueva versión podemos comprender mejor a los personajes y ver que en verdad hay un poso más feminista, liberador y empoderador de lo que la versión de animación tenía.

Ya de entrada Bella rechaza a Gastón porque él la ve como un trofeo de caza, solo la quiere porque se resiste y le rechaza, lo que si es que es machista. Bella además se enfrenta a una sociedad, su pueblo, donde se espera de ella que sea una buena mujer ya que es muy hermosa pero ella prefiere leer, escaparse de las tareas de ama de casa inventando una rudimentaria lavadora o incluso enseñando a una niña a leer, cosa que parece que ya hizo antes. Así ya en la primera parte de la película ya vemos que es una personaje que aspira a ser independiente, con unos intereses más allá de buscar marido y con sororidad. Pero ¿qué le lleva a permanecer en el castillo? En primer lugar que se siente en deuda con su padre por todo lo que sacrificó para sacarla a ella adelante él solo. En segundo lugar el ansia de vivir las aventuras que hasta ahora solo ha podido leer, alguien con su curiosidad ve más provechoso quedarse a investigar un castillo con objetos parlantes que antes eran personas que no ser una granjera corriente. Pero la Bestia no es como Gaston, sí, al principio es violento y controlador pero porque lleva mucho tiempo siendo un ser solitario y huraño, no es fácil volver a acostumbrarse a ser sociable. Él no cambia por ella, simplemente acaba por confiar en Bella, se quita la coraza que un padre arrogante le obligó a construir cuando solo era un niño.

Al final nos encontramos con una película que pese a algún pequeño fallo argumental no resulto del todo consigue dar más profundidad y complejidad a los personajes de un cuento de hadas clásico. Emma Watson se presenta cándida e inocente y sus momentos de valentía nacen precisamente de esa inocencia de quien no conoce las verdaderas maldades del mundo. Justo ese carácter que tan bien sabe interpretar será el que desarme a la Bestia para mostrarse tal como es. Dan Stevens por su parte le da ese aire de ser atormentado y algo incomprendido que le ha hecho volverse un monstruo, no solo físicamente, sino socialmente, y que necesita de alguien amable para volver a confiar en los demás. Al final esta es una historia de segundas oportunidades donde la chica es la heroína en medio de grandes y maravillosos números musicales.

Nota:

9,0 Añadir más complejidad y tridimensionalidad a unos personajes clásicos bien compensa algunas pequeñas lagunas en la trama. Si a eso le sumamos el gran impacto visual de los personajes y los efectos especiales y su espectacular banda sonora la nota es más que merecida.

 

Estudiante de Doctorado en Filosofía, Blogger, Bailarín, Actor, Poeta y Escritor, Dibujante, Ilustrador, Cool Hunter, Estilista, Arstista Multidisciplinar. Vegano, Feminista.