Leiomy Maldonado en el 2069: Ball of the Future. Foto de John Bello Photography.
Leiomy Maldonado en el 2069: Ball of the Future. Foto de John Bello Photography.

Desde que el videoclip de Vogue de Madonna y el documental Paris is Burning aparecieron las balls han pasado a formar parte de la cultura pop, especialmente el voguing, pero sus inicios realmente fueron parte de una subcultura underground. Pero de nuevo la escena ballroom vuelve a estar en el foco mediático gracias a series como Pose o a concursos como Legendary además de todo el contenido viral que circula por Internet en el que el voguing toma un papel protagonista. Pero para poder apreciar la complejidad y la riqueza de esta escena tenemos que conocer su historia.

Las drag balls: el comienzo de una cultura LGBTQ+

A finales del siglo XIX la comunidad negra y latina de Harlem, en Nueva York, comenzó a organizar drag balls: eventos que mezclaban las mascaradas y una gala de baile. El Hamilton Lodge, No. 710 acogía regularmente estas galas en lo que se conocía como las Hamilton Lodge Balls o Faggots Ball (El baile de los maricones) por la sociedad post guerra civil estadounidense. Aunque también se organizaron en otros lugares de Nueva York como el Rockland Palace o el Madison Square Garden.

Los asistentes variaban en raza, género y sexo, con algunas mujeres vistiendo ropa masculina, pero el gran reclamo eran los hombres que se travestían y lucían sus vestidos, trajes y cuerpos fruente a un panel de jueces como en un típico concurso de belleza de mujeres cisgénero. Estas drag balls se comenzaron a celebrar por diferentes ciudades en Estados Unidos aunque las de Harlem eran las que más prestigio y popularidad conservaban.

Las balls continuaron durante décadas y fueron ganando popularidad y notoriedad. Durante los primeros años del siglo XX, las drag balls fueron consideradas ilegales y tabú por el testo de la sociedad acaparando titulares en la prensa de la época. Esto llevo a que las competiciones se volvieran más underground, lo que añadió un atractivo extra. Según los propios medios las drag balls pasaron de contar con “unos pocos y valientes espectadores” a finales del siglo XIX  a contar con cientos de espectadores en la década de 1930. De hecho en la Biblioteca Pública de Nueva York todavía se conservan algunos de estos artículos.

Recorte de "The New York Age" del 6 de Marzo de 1926 hablando sobre la 58º drag ball organizada en el Hamilton Lodge.
Recorte de The New York Age del 6 de Marzo de 1926 hablando sobre la 58ª drag ball organizada en el Hamilton Lodge.

El Renacimiento de Harlem en la década de 1920 impulso a los artistas negros no solo a reinventar su arte si no a experimentar y explorar el género, el sexo y la sexualidad de formas nuevas, lo que impulsó las drag balls. Aunque es cierto que las drag balls eran interraciales los prejucios y el racismo seguían jugando un papel importante. Los jueces generalmente favorecían a los participantes blancos y a los que tenían más características eurocéntricas. De hecho en el recorte de The New York Age que vemos arriba se especifica la raza de los ganadores de una ball de 1926. No fue hasta 1936, 69 años después de la primera ball, con alrededor de 8000 espectadores, que un concursante negro que se llevó el primer premio.

Recorte de "The New York Age" del 2 de Marzo de 1935 donde se cuenta como la policía disolvió la drag ball tras "algunos disturbios"
Recorte de The New York Age del 2 de Marzo de 1935 donde se cuenta como la policía disolvió la drag ball tras “algunos disturbios”.

Las drag balls se expandieron a otras grandes ciudades desde sus comienzos. Chicago por ejemplo tuvo algunas notables pero solo podía celebrarlas en Nochevieja y Halloween, dos de los pocos momentos en el año que un hombre podía vestirse de mujer y no ser arrestado. Se rumoreó que Alfred Finnie (un estafador gay negro) organizó la primera ball en 1935 en el sótano de un bar.

Pero también se dice que John Coughlin y Michael Kenna organizaron las primeras balls en el Chicago Colliseum con una especie de procesión compuesta por prostitutas, drag queens, carteristas, chulos y madames entre otros. La noche normalmente acababa con algún tipo de disturbio. Estas balls se organizaron hasta 1909 cuando el alcalde presionado por grupos cristianos las prohibió. Debido a que muchos de los participantes no querían ser descubiertos en esa época se conserva poca documentación y es por eso que Chicago alega haber empezado a organizar balls mucho antes de Nueva York pero las neoyorquinas superaron en glamour, disponibiliad de espacios y una mejor cobertura por parte de las paginas de sociedad de la prensa de la época.

El nacimiento de la escena ballroom o las house balls: una respuesta al racismo

Lo que conocemos como escena ballroom o ballroom escene la actualidad surgió como respuesta al racismo que había a la hora de elegir a las ganadoras de las drag balls. Cuando Rachel Harlow, Miss Philadelphia, se llevó la corona en 1967 en Miss All-American Camp Beuty Pagent la concursante negra Crystal LaBeija, que representaba a Manhattan, reclamó que los jueces habían discriminado a los concursantes negros y latinos y que la coronación estaba manipulada porque las drags negras y latinas siempre quedaban excluidas del primer puesto. LaBeija se negó a participar en más drag balls pero no abandonó por completo la escena. A principios de la década de 1970, la drag queen Lottie LaBeija convenció a Crystal para que organizase su propia Ball. De este modo nació la House of LaBeija, la primera casa de la escena ballroom con Crystal como madre de la casa.

Artistas drag en el escenario mientras compiten durante una drag ball en Nueva York el 20 de febrero de 1967. Foto de Fred W. McDarrah/Getty Images
Artistas drag en el escenario mientras compiten durante una drag ball en Nueva York el 20 de febrero de 1967. Foto de Fred W. McDarrah/Getty Images

Desde su comienzo las casas o houses de la escena ballroom ofrecieron un espacio seguro para las personas negras y latinas LGBTQ+, en especial para los gays y las personas trans. Las casas se convirtieron en familias más que en equipos liderados por las madres de la casa para preparar y guiar a sus hijos no solo en las balls, si no también en el mundo. Así, no solo les enseñaban la mejor forma de desempeñarse a través de las categorías, sino que también les acogían y les daban un techo cuando huían de sus familias por su orientación sexual o identidad de género y les ayudaban a hacerse un hueco en la sociedad para poder llegar a ser independientes.

Crystal y Lottie organizaron la primera ball en Harlem a principios de la década de 1970 llamada Crystal & Lottie LaBeija presents the first annual House of LaBeija Ball. Esta ball, creada exclusivamente para personas, trans, gays y queer negras y latinas fue todo un éxito y junto a la House of LaBeija fueron el germen que inspiró a otras figuras destacadas de la escena ballroom a crear sus propias casas desde entonces. No fue hasta 1973 que las drag balls y las house balls se diferenciaron aún más. Esto sucedió cuando Erskine Christian se convirtió en el primer hombre gay en competir, lo que significo un cambio de mujeres trans y drags queens a la inclusión de hombres homosexuales compitiendo como hombres homosexuales. También cambió la estructura de las houses de madre e hijos a madre, padre e hijos.

Leiomy Maldonado en The Ovah Ball celebrado en Madrid. Foto de Ruby Aveldaño
Leiomy Maldonado en The Ovah Ball celebrado en Madrid. Foto de Ruby Aveldaño.

Además las balls pasaron de ser una competición más basada en los desfiles y los individuos a competiciones basadas en categorías donde las diferentes houses competían entre ellas. No se buscaba solo la fama individual dentro de la escena sino también traer prestigio y reconocimiento a la house o casa a la que pertenecían. Aunque también existen los 007, personas que no pertenecen a ninguna house pero que participan en las balls. Con la consolidación de las categorías la diversidad se hizo mucho más amplia y permitía a los participantes poder mostrar todo aquello que la sociedad aún les negaba o recriminaba: desde un determinado estatus social, ser reconocidos por lo que eran, ser considerados hermosos o expresarse tal y como eran.

Normalmente las categorías se dividen en: performance (donde se compite en diferentes categorías y estilos de voguing), fashion (donde lo importante es la ropa y el estilismo), sex and body (donde se compite por tener una cierta imagen física o transmitir sensualidad) y por último hablaríamos de realness, aunque algunos incluyen todas las categorías de realness dentro de las de sex and body (las categorías de realness se centran en poder parodiar y “pasar” como una persona heterosexual y cisgénero, lo que podía ser muy útil fuera de las balls en un entorno hostil para la comunidad LGBTQ+). Además las categorías se pueden subdividir en función de la experiencia que tuvieran los participantes y su estatus dentro de la comunidad ballroom, su expresión de género o su tipo de cuerpo.

Las kiki balls: un espacio más joven y amateur

Las balls nunca han desparecido y algunas de sus houses se han ido expendiendo hasta convertirse en houses internacionales con presencia en muchos países aunque lo cierto es que a partir de la década de los 2000 apareció una nueva escena mucho más joven: las kiki balls. Las kiki balls comenzaron a organizarse por activistas que ya pertenecían a las major scene, es decir lo que conoceríamos como las balls que empezaron en los años 70. Kiki en el argot o slang LGBTQ+ significa una fiesta o reunión donde disfrutar, reír y cotillear, pero llevado al ballroom gana una nueva dimensión pues empieza a designar a una nueva escena dentro de la comunidad ballroom.

Debido a que muchos de los jóvenes LGBTQ+, sobre todo racializados, eran expulsados de sus casas por su orientación sexual o identidad de género, muchos de ellos acaban huyendo a Nueva York en busca de oportunidades. La falta de vivienda ponía, y todavía pone, a muchos de estos jóvenes en mayor riesgo de contraer VIH ya que tienen que convertirse en trabajadores sexuales para sobrevivir. Es ahí cuando activistas de la escena ballroom ven la necesidad de crear espacios donde dar apoyo y comunidad a estos jóvenes. Alrededor de asociaciones como la Gay Men’s Health Crisis and Hetrick-Martin Institute la comunidad ballroom empezó a organizar pequeñas reuniones donde socializaban y practicaban para las balls que atraían la atención de jóvenes LGBTQ+ de entre 13 y 24 años.

Estas pequeñas reuniones acabaron cobrando cada vez más tamaño e importancia hasta el punto que desarrollaron su propio sistema independiente de houses y balls que reflejan la estructura de la major scene o escena principal. Así las kiki houses y las kiki balls ofrecen en la actualidad un escenario para que los jóvenes ganen exposición, aprendan a liderar y compitan de forma sana mientras reciben mensajes y asesoramiento sobre salud sexual; de hecho en muchas kiki balls se ofrece la posibilidad de realizarse pruebas de ITS ya que se suelen organizar en torno a asociaciones que trabajan sobre estos temas.

Kiki Ball en Club Mutant de Valencia en 2020 Foto de Eva Máñez
Kiki Ball en Club Mutant de Valencia en 2020. Foto de Eva Máñez.

La kiki scene suele considerarse como una escena anterior a la major scene, no solo porque sus miembros suelan ser mucho más jóvenes, si no también porque las kiki suelen ser su primer contacto con la escena ballroom y estas les preparan para la major scene. De hecho en muchas ocasiones la madre o el padre de una kiki house suele pertenecer a una major house, y aunque son dos escenas separadas no son mutuamente excluyentes, de hecho la major scene se nutre de los miembros de la kiki scene una vez que estos se van haciendo mayores.

Actualmente la major scene o escena principal generalmente está llena de miembros más mayores que no tiene los recursos que tienen los jóvenes ya que estos pueden ponerse en contacto con una organización comunitaria para organizar una ball y puede suceder porque estas tienen el espacio y los recursos para ello. La major scene normalmente tiene que pagar de su bolsillo todo y los lugares para organizar una ball suelen ser costosos, además de que hay mayores expectativas de como debería ser una ball de la major scene. Además las kiki balls al organizarse en centros comunitarios y espacios similares permiten que los miembros más jóvenes participen, lo que no ocurre en la major scene ya que al organizarse en discotecas y clubs nocturnos deben tener una restricción de edad.

Hoy en día, la escena kiki es incluso más activa que la major scene, no solo por la facilidad que tienen para organizar sus kiki balls si no porque al considerarse una escena más relajada y para principiantes suele tener más libertad. Hasta hace unos años era muy complicado llevar la cultura ballroom fuera de Nueva York, a Europa podemos considerar que llegó en 2010 de la mano de Lasseindra Ninja, aunque ya hubiera personas en Francia como Stéphane Mizrahi que ya bailaban vogue antes que ella, pero con las kiki balls y las kiki houses la cosa ha cambiado.

Para formar una house nueva primero debías de haber formado parte de una house de la major scene y haber competido y ganado premios en diferentes balls, pero como las kikis se pensaron como una forma de acercar la escena a los miembros más jóvenes de la comunidad han sido la vía para que la cultura ballroom llegue a diferentes países pues tienen un sistema de reconocimiento más flexible. De hecho muchos de los pioneros que han introducido la ballroom scene y el voguing en sus países y ciudades lo han hecho a partir de la kiki scene ya que de otro modo hubiera sido muy complicado que la escena y el voguing pudieran hacerse un hueco.

Además que se pueda llevar la escena a más lugares con cierta facilidad siempre que se respete la historia, los orígenes y la esencia de las balls asegura que se sigan creando espacio seguros y de libertad en más lugares para las personas LGBTQ+, y sobre todo para los jóvenes, que al final es de lo que siempre ha tratado la escena ballroom: libertad, comunidad e inclusión.

Alex Robles

Alex Robles

Tengo un máster en Filosofía especializado en Estética y Teoría de las Artes y se como utilizarlo para hacer crítica cultural, redactar, buscar tendencias como coolhunter, crear obras artistas desde un punto de vista multidisciplinar, hacer de estilista... Cualquier cosa relacionada con la cultura, la expresión o la comunicación forma parte de mí.

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Tengo un máster en Filosofía especializado en Estética y Teoría de las Artes y se como utilizarlo para hacer crítica cultural, redactar, buscar tendencias como coolhunter, crear obras artistas desde un punto de vista multidisciplinar, hacer de estilista... Cualquier cosa relacionada con la cultura, la expresión o la comunicación forma parte de mí.

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