Kesha – Rainbow [Crítica Gafapasta]

Cinco años han pasado desde que Kesha publicó su último álbum de estudio, Warrior, donde desató por completo su estilo electrónico sin llegar a dar más que un par de canciones que trascendieran más allá de la impostación dance y fiestera. Sus años de ausencia se han debido a su batalla contra Dr. Luke, al que acusa de agresión y acoso sexual, violencia de género, abuso emocional y violación, además de todas las malas prácticas comerciales desde su debut. Aunque no ha conseguido desligarse de su discográfica si que lo ha hecho de su antiguo productor y con ello ha conseguido liberarse emocional y artísticamente. Rainbow se convierte más que en un regreso en una carta de presentación porque la Kesha que conocimos en su debut es completamente diferente a la que podemos escuchar en este nuevo trabajo. Es además un soplo de aire fresco en relación que lo que hacen otros artistas actualmente.

En sus dos primeros discos muchas de las canciones que escribió no llegaron a ver la luz para que solo pudieras escuchar, sobre todo en el segundo, temas sin personalidad y demasiado sobreproducidos. Ahora estrena Rainbow, donde da rienda suelta a su voz y explora nuevos estilos para encontrar a una nueva Kesha de la que nos podemos enamorar fácilmente. Quien esté buscando la electrónica y el dance-pop de Tik Tok o Blow que busque otro disco y puede que volver al presente porque ya han pasado más de 7 años desde que ese estilo empezó a estar de moda. Al desprenderse del signo del dolar de su nombre también se ha desprendido de intentar hacer hits instantáneos para las pistas de baile que se olviden pasado un tiempo por lo vacío de su contenido. Tal y como ella ha dicho en varias entrevistas ha querido regresar a sus raíces musicales y buscar un sonido más orgánico.

He de confesar que fui muy fan de Kesha con Animal pero que Warrior, su segundo disco, me decepcionó mucho y que muchas de las canciones para mi resultaron imposibles de escuchar. Sabemos que la culpa no fue de ella, que ni siquiera pudo tomar verdaderas decisiones artísticas para acabarlo. Hoy podemos decir que ha merecido mucho la pena la espera por un nuevo álbum de estudio de esta californiana. Las letras de su anterior etapa, vacías muchas veces de contenido, basadas en la fiesta, la purpurina y la rebeldía sin un sentido han sido sustituidas por una montaña rusa emocional donde el perdón, el seguir adelante y el amor (sobre todo el amor propio) se convierten en la temática de este gran trabajo.

Aunque lo cierto es que el sonido se acerca más a la balada que a una pista dance si que nos encontramos canciones bailables pero donde los instrumentos tradicionales se escuchan mucho más que cualquier sintetizador o sonido electrónico, que aquí tienen una presencia un tanto anecdótica. La voz de Kesha ha nacido, porque hasta ahora habíamos oído un sucedáneo pasado por autotune y vocorder, mostrándonos el porque se merece un puesto entre las grandes estrellas internacionales. Que parte de las canciones las escribiera mientras estaba en rehabilitación nos da un pista del porqué algunas tienen ese sentido catártico y algo espiritual que va uniendo todo este trabajo. Pop, country, rock, R&B y funk se encuentran con el carácter descarado de Kesha para ofrecernos uno de los LPs más interesantes de este año.

Aunque Rainbow va saltando de un estilo a otro el foco está en las tribulaciones y emociones de la cantante que aunque sonoramente no acaben de tener una cohesión si lo hacen temáticamente creando una obra con sentido, algo que no todos los artistas pueden decir de sus últimos trabajos. A diferencia de sus otros dos discos aquí nos habla de quien es y esa honestidad cala en el sonido que no se escucha artificial como si ocurrió con Warrior. Junto a sus nuevos productores: Ricky Reed, Drew Pearson y Ryan Lewis nos muestra toda la gama de su voz, algo que no había hecho hasta ahora. Aquí todo está hilado de forma muy fina por lo que es recomendable escuchar todo el disco con unos buenos cascos que aíslen del ruido exterior para experimentar todos los matices.

Pero no siempre acierta del todo, porque aunque líricamente las canciones son buenas hay melodías que no acaban de casar con la emoción, el espíritu o el sentido que la propio Kesha quiere transmitir, como por ejemplo Hymn. A otras les falta un poco más de fuerza y descaro en el sonido como Bastards, que es casi más un himno de felicidad que no uno que clame fuerza interior. Su entrega en todo el álbum es apasionada y se nota en cada nota que canta pero puede que echemos en falta algo de odio o rabia que siempre son tan necesarios en los procesos en los que nos recuperamos de algo traumático como le paso a ella. Aunque el disco es completo en sí mismo refleja más el estadio final de la recuperación que el proceso en sí lo que en muchos casos podría haber sido más interesante.

01. Bastards

Esta balada abre el álbum y el descaro de la letra nos comunica con la Kesha de sus inicios. Aunque habla de no dejar que otros te hundan suena casi más como un lamento, como si dejara caer lágrimas de rabia e impotencia. En la segunda estrofa dice: “Pero no romperán mi espíritu, no los dejaré ganar” y no escuchamos ese espíritu luchador en la melodía. La guitarra eléctrica y los coros quizá llegan demasiado tarde para conseguir ese efecto de superación y de luchar por seguir adelante pese a los demás. Es una de las canciones más flojas del todo el disco pero es por la cohesión entre la letra y la melodía. Su sonido es perecto para abrir el LP, pero necesita otra letra y esta letra necesita algo más potente, quizá con más rock, tal y como nos encontramos en otras partes del disco.

02. Let ‘em Talk (featuring Eagles of Death Metal)

Esta es una de las mejores canciones de todo el disco, puro pop-rock y power pop. El descaro de la letra aquí si casa por completo con el ritmo vibrante de la melodía. El bajo y la guitarra son pura electricidad que te atraviesa y te hace bailar en este pegadizo tema. Su voz se desgarra en los momentos exactos y se vuelve suave justo antes de volver a lanzarse al frenesí del rock. Suena hasta mucho más natural y cómoda que cuando hacía dance-pop y es algo que podemos agradecer enormemente a pesar de nuestra sorpresa.

03. Woman (featuring The Dap-Kings Horns)

Si alguien nos hubiera dicho que Bruno Mars o Mark Ronson iban a tener una seria competidora en Kesha hace unos años no nos lo hubiéramos creído. El espíritu rhythm and blues y soul clásicos inyectan la melodía de una grandiosidad como la del Back To Black de Amy Winehouse, aunque de una forma mucho más festiva y bailable. El funk se respira en cada uno de los acordes. La alegría y el descaro que quería transmitir la cantante se contagian en cada nota y de una forma genuina y esencialmente pop. Además ya lo acompaño con un más que interesante vídeo.

04. Hymn

No todo en este disco iba a ser algo orgánico y de la vieja escuela. Ricky Reed ha sido quien ha llevado a Kesha de vuelta a la electrónica pero hacia un synth-pop diferente del que hizo en el pasado. Aquí la melodía es más atmosférica y con ciertos aires de hip hop, aunque sin los rapeos de su debut. Aunque la canción se vuelve más pegadiza con cada una de las escuchas que haces de ella falla en su propósito principal. No tiene un gancho lo suficientemente potente para gritarlo en algún momento de euforia y no tiene ni el ritmo ni coros que le añadan un punto épico que realmente la conviertan en un himno. Al contrario que le pasa al siguiente corte de este LP.

05. Praying

Cuando Kesha regresó con Praying dejó a todo el mundo sorprendido. Era un primer single completamente distinto a lo que esperábamos de ella. Nos mostró su vulnerabilidad en una balada que si que tiene la intensidad y la capacidad emocional de convertirse en un himno, al contrario que la anterior canción. En esta espléndida balada un piano acompaña la voz de Kesha, que en algunos momentos suena rota y cansada y, en otros, grita y suelta toda la emoción que ha contenido. Es dificil no sentir algo al escucharla y a poco que te dejes llevar te eriza la piel, algo que no todos los artista en la actualidad son capaces de conseguir.

06. Learn To Let Go

Una de las canciones que mejor representa Rainbow es este Learn To Let Go, donde el pop y el country colisionan de una gran brutal. Con el espíritu pop-rock de una de las baladas de Avril Lavigne quiere soltar el pasado, sin permitir que este la retenga, además lo hace con un pegadizo estribillo con tintes de country-pop. La mezcla de estilos, la letra sobre el pasado, el olvidar y avanzar y una melodía que se repite una y otra vez en tu cabeza son los ingredientes claves de este álbum y en este tema se llevan al máximo de una forma casi perfecta. Además el videoclip que acompañó al lanzamiento de esta canción nos acerca aún más a la propia vida de la cantante.

07. Finding You

Lo que comienza siendo una melodía country va incorporando una guitarra eléctrica hasta convertirse en una una balada pop rock. Aquí es de las pocas veces que Kesha habla del amor hacia alguien más en todo Rainbow. Acepta que el amor en esta vida puede no ser para siempre pero confía en que en la siguiente vida siga encontrando a ese amor. Un estribillo pegadizo donde hay muchos tintes de soul en su forma de cantar hace que nos enamoramos completamente del sonido en una canción que puede convertirse en un clásico atemporal muy fácilmente.

08. Rainbow

Mientras Kesha explicaba esta canción en una entrevista se deshizo en lágrimas. Ella la escribió sentada en el suelo durante su rehabilitación, únicamente con un teclado de juguete. Ella estaba en un lugar muy oscuro y este tema fue como una promesa consigo misma. Es una pista cruda que se abre sólo con su voz y unos acordes simples de piano mientras nos transmite algo completamente personal y se presenta vulnerable. Con el estribillo llega el sonido de un orquesta completa en vivo creando todo un himno épico, de esos de los que el pop nunca tiene suficientes. Conectar con la emoción, cerrar los ojos y dejarse llevar es sencillo y completamente mágico con esta canción.

09. Hunt You Down

Kesha no solo se iba a mostrar vulnerable y a cantar sobre cosas tristes. La primera vez que escuchamos esta canción fue en el vídeo de Woman, como algo que estuvieran retransmitiendo por la radio, y no sería nada extraño. Rick Nowels ha sido quien se ha encargado de producir este fantástico corte country que bien podría escucharse en cualquier emisora de pop y que nos recuerda a esas incursiones de Lily Allen en el country como As Long As I Got You o en Not Fair, aunque claro está manteniendo algo más puro el estilo del género. Ella está dispuesta a enamorarse pero solo pide lealtad a cambio y lo hace de una forma tan pegadiza que va a ser complicado decirle que no.

10. Boogie Feet (featuring Eagles of Death Metal)

Desde que colaboró con Iggy Pop en Dirty Pop, canción incluida en Warrior, teníamos claro que Kesha tenía un espíritu rockero. Ahora ha rescatado exactamente ese mismo espíritu para Rainbow y el resultado a sido Boogie Feet. Aquí el sonido es algo más funk que en la del anterior disco pero regresa al querer hacernos bailar incluyendo elementos electrónicos como efectos vocales o sonidos de videojuegos. También nos volvemos a encontrar con el rapeo de la cantante, ese que le valió para lanzarse al estrellato en su comienzo. Todo esto lo hace de una forma renovada demostrando que todo aquello que hizo antes y funcionó fue gracias a ella misma y no a su antiguo productor. Además esta es una de las canciones más bailables con ese rollo de rock setentero que anima a recrear el baile de Pulp Fiction.

11. Boots

La mezcla de estilos es una constante en Rainbow pero aquí Kesha lo lleva de una forma magistral. El country se transforma bajo una óptica synthpop algo minimalista. Es muy complicado resistirse a la melodía porque los cambios de estilo son constantes y se hacen de una forma muy fluida. Del country acústico se pasa a un sencillo electro-pop que hace las veces de atmósfera ténue junto al piano y los violines. Creo que nunca antes había escuchado una canción sobre una relación basada en algo tan físico con una letra y una música tan originales como esta. Como extra tenemos los fantásticos raps de la cantante y un coro final completamente épico.

12. Old Flames (Can’t Hold a Candle to You) (featuring Dolly Parton)

Puede que esta sea una de las canciones que más han acompañado a Kesha en su vida. La letra fue escrita por su madre, Pebe Serbet, y Hugh Moffatt para Dolly Parton, que la convirtió en una de las grandes baladas country de los años 80. No es la primera vez que la canta pues ya hizo una versión acústica para su Deconstructed EP. A esta nueva versión se le suma Parton, que suena un tanto lejana y cuya voz a veces es ocultada por la propia Kesha lo que nos hace preguntarnos si en verdad Dolly la volvió a grabar o solo han remasterizado una vieja pista de estudio. Poca crítica podemos hacer a una versión de un clásico resulta con tanta solvencia.

13. Godzilla

Esta puede que sea una de las canciones más estrafalarias que Kesha ha cantando nunca. Es una balada acústica donde ella fantasea en como sería una relación con aquel famoso monstruo que asola Japón desde el imaginario colectivo. Con un estribillo sin letra, que solo es tarareado, parece casi más una canción infantil más que una melodía pop seria, lo que contrastas bastante con el tono que llevaba durante todo el disco. De todas formas tampoco es una de esas cosas por las que vayamos a recordar a Kesha.

14. Spaceship

Aparentemente Kesha quiere cerrar el disco con un toque friki o extraño pero si nos ponemos a profundizar en la letra de esta canción encontramos algo mucho más allá, y nunca mejor dicho. Rainbow es un disco de renacimiento y de volverse a encontrar a uno mismo y para que exista ese renacimiento tiene que darse una muerte de algún tipo. Spaceship habla justamente de eso, de la muerte, y de encontrar el hogar. Sintiéndose fuera de lugar toda su vida imagina como una nave espacial la lleva de vuelta a su planeta manteniéndose fuerte en sus creencias a pesar de los escépticos y el aislamiento. Puede hacer referencia a muchas cosas en la vida de la cantante pero una de las más plausibles es en el sentimiento de volver a encontrar un hogar y volver a la normalidad tras toda la mala experiencia con su antiguo productor a pesar de que algunos no la creyeran y se sintiera aislada artísticamente. Pero también hay otra parte en todo esto. En una entrevista para Billboard confesó que parte de la inspiración la obtuvo en un abistamiento que vivió ella misma en el Joshua Tree National Park. De todas formas es una gran balada country con unos coros que le dan un toque espiritual perfecto para cerrar este disco.

En definitiva es un disco un tanto heterogéneo en cuanto a estilos pero que al ir fusionandolos todos encontramos una cohesión sonora, ya que la temática es algo más que evidente. Si el precio por escuchar un disco como este era solo esperar cuatro años, y solo la espera, (nada merece lo que ha tenido que pasar ella) ha merecido la pena. Rainbow es en definitiva un disco de country fushion donde el pop toma las riendas para llevar a Kesha hacia límites donde nunca antes la habíamos escuchado.

Nota: 9,0/10

Aunque es cierto que hay algunos eslabones débiles en esta cadena como Hymn, Bastards o Godzilla lo compensa con temas como Praying, Hunt You Down, Boogie Feet, Woman, Lern To Let GoLet ‘em Talk, Finding You y Rainbow. El resto de canciones no son malas pero no tienen ese algo especial que las pueda hacer trascender más allá del disco. Rainbow es un álbum casi perfecto y Kesha ha echo un gran trabajo y esperemos que en los próximos años no tengamos que esperar tanto para escuchar joyas como esta con su voz.

Máster en Filosofía, Blogger, Arstista Multidisciplinar, Cool Hunter, Estilista, Vegano, Eco-feminista.

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