Mi primer año de Universidad

Parece que fue ayer cuando aún estaba haciendo la Selectividad, los nervios me recorrían y aunque tenía muchas esperanzas en aprobar aún había en mi interior una pequeña dudita de si podría o no entrar a estudiar la carrera que a mi me gustaba. Y aquí estoy, un año después de haber terminada el instituto, haber dejado atrás el bachillerato y otras muchas cosas, algunas de las cuales ya echo de menos.

La facultad de Filosofía vista desde lejos

Aún recuerdo la de vueltas que di y la de veces que me toco venir a Salamanca para hacer la matrícula y es que yo antes vivía en Zamora; menos mal que entre Zamora y Salamanca hay una línea regular de autobuses cada hora. Utilizando esa misma línea de autobuses llegue a mi primer día en la facultad, aún recuerdo aquella presentación aburrida e interminable y nuestra primera clase, porque ese mismo día ya empezamos con el temario. Al principio fue un poco chocante que empezáramos tan pronto, pero luego me di cuenta de que esto ya no era el instituto, ya se nos empezaba a tratar como adultos.

El primer cuatrimestre me lo pasé viniendo a clase en autobús todos los días me chupaba una hora y algo de viaje para venir a clase y otra hora para volver a casa. Aún recuerdo las veces que perdía el autobús, los madrugones a las 6 de la mañana para llegar a clase a las nueve, los días que me tenía que traer la comida en un taper por que tenía una o dos horas de clase por la tarde. Un sin fin de cosas que añadían algo más de estrés al típico y normal del universitario corriente. Pero tampoco estuvo tan mal la experiencia.

Con algunos de mis compañeros de clase

Una de las cosas que me ocurrió cuando empecé fue que me emocione mucho, demasiado, quizá en exceso; prueba de ello la pueden dar mis amigos pues me convertí en un autentico pesado las primeras semanas con la universidad. No se muy bien porqué me paso eso pero la verdad es que lo pienso ahora en frió y creo que resultaba algo repelente. Afortunadamente ahora eso ya se paso y asumo más bien las clases con resignación más que con la emoción del principio.

Ya en Enero, poco después de los exámenes del primer cuatrimestre me vine a vivir a Salamanca. La verdad es que noté bastante la diferencia, ya no tenía que madrugar tanto, podía utilizar más y mejor las bibliotecas de la universidad, dormía más, estaba más relajado y la verdad es que eso lo he notado en los resultados del segundo cuatrimestre.

Yo me esperaba tener unas clases que me encantaran, pero para mi sorpresa he tenido algunas en las que daban ganas de pegarse un tiro, otras que he pasado sin estudiar y sacando sobresaliente gracias a los profesores que tuve en el instituto y otras que solo las he podido sacar con mucho, mucho esfuerzo. Yo ya tengo un profesor favorito, por su forma de explicar, porque se nota que sabe mucho, pero que no quiere darnos más conocimientos de los que podemos asimilar y por su forma de ser, un profesor que sabe cual es su sitio pero que aún así es simpático. Sin embargo hay profesores que no quiero volver a tener nunca más, sus clases resultaban un suplico, o bien por aburridas, o porque no sabían explicar o por un cumulo de cosas que las hacían insufribles.

El estrés por los exámenes ha sido lo peor de todo, aunque yo creo que peor aún es el tiempo de espera entre el examen y la publicación de las notas. Y más aún cuando el Gobierno empezó a decir cosas relativas a las becas, lo que incrementó aún más la ansiedad, porque si me quitan la beca yo no puedo estudiar. Afortunadamente hoy ha salido la última nota que me quedaba por saber y cumplo con todos los requisitos que en algún momento, desde su incompetencia, dijo el ministro que debían tener los alumnos para mantener la beca.

 El aburrimiento de estudiar tanto en la biblioteca a veces me llevaba a hacer fotos sin ningún motivo. 

Después de todo me he llevado experiencias varias, muchas de ellas buenas, que son las que al fin y al cabo las que merece la pena recordar, también me llevo unos cuantos amigos más. He madurado, aunque en algunos aspectos sigo siendo un loco, y es que es ahora cuando estoy en la época para hacer locuras. Creo que me va  seguir gustando esto de la universidad, adquiero conocimientos, experiencias, amigos, un conjunto de cosas que me están haciendo más feliz y más humano y maduro.

Ahora el verano se presenta ante mi. He acabado mi primer curso de universidad. Por si no lo sabéis y tenéis curiosidad estudio filosofía, que me he dado cuenta de que he estado todo el post diciendo cosas sin ni siquiera decir lo que estudio. Siempre he querido hacer muchas cosas, y todavía sigo queriendo hacerlas; pero desde que leí El Mundo de Sofía tenía muy claro que la filosofía era lo mío. Esta es una carrera que me permite hacer muchas cosas de las que quiero hacer y dedicarme a más cosas de las que la gente se piensa, aunque es verdad que lo más seguro es que acabe en la enseñanza, pero no me supone un problema, me gusta enseñar. Ahora solo queda disfrutar el verano y esperar a empezar segundo.

Máster en Filosofía, Blogger, Arstista Multidisciplinar, Cool Hunter, Estilista, Vegano, Eco-feminista.

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