Cuando las palabras fallan, la danza habla.

Puede que tu vida no vaya bien, que te sientas solo o que tengas mil problemas, pero cuando suena la música algo en tu interior se desata te quedas tu sólo en el mundo, la música posees tu cuerpo y este empieza a moverse. Eres feliz mientras  el ritmo te lleva, no existe nada más que tu y la música. Eso es amar la danza, sea cual sea el estilo que bailes, la danza tiene ese poder de elevarte por encima del mundo y cambiarte mientras la música suena.

La danza siempre ha existido en la cultura humana,  unos la utilizaban para invocar la lluvia, otros pensaban que solo es un arte que se puede observar, algunos que es un estilo de vida que si amas bailar debes de vivir por y para ello. La danza como casi todas las formas de arte son una expresión física de los sentimientos, cada movimiento esta lleno de significado. Lo mágico que tiene la danza es que con una pequeño ritmo, puedes dejarte llevar olvidarte de ti mismo y ser uno con la música o por el contrario utilizar todo lo que sientes en ese momento y enfocarlo en el baile y así poder liberarte de ello.

Actualmente la danza pasa por un momento extraño, hace unos 40 o 50 años solo había gente que se quisiera dedicar a ello profesionalmente, que su sueño realmente era bailar. Ahora el panorama es mucho distinto, las madres apuntan a sus hijos a clases de ballet o de danza moderna sin ni siquiera preguntarles si les gusta por lo que las clases se ven llenas de alumnos desganados, también están lo que bailan solo por pasar el rato; yo no digo que eso este mal pero si que habría que hacer una distinción entre quienes realmente quieren bailar y los que solo lo hacen por pasar el rato. En una clase donde la gente que va tiene metas distintas se nota mucho el cambio de la energía y de las ganas que tienen unos y otros y eso no es beneficioso para nadie.

Cuando realmente te gusta la danza, la amas, cada vez que escuchas música sientes ese impulso de moverte, de fundirte con la música, de ser el espíritu del mundo por un momento. En el momento en el que estás bailando eres tu el dueño de todo y de nada, tienes la sensación de que no hay nada que no puedas hacer pero al mismo tiempo no eres dueño de  lo que haces, te dejas llevar por el ritmo y es este, aunque haya una coreografía, quien toma el control.

La danza te llena de alegría, da igual como te sientas si eres capaz de bailar te sentirás bien. Aún recuerdo algún momento en el que parecía que mi vida se desmoronaba, no tenía ganas de nasa y simplemente me puse a bailar, aún recuerdo como me sentí: una gran fuerza colmaba mi corazón, me sentía libre, poderoso; en un momento en el que estuve en el aire creí volar sobre el mundo, poder superar todos los obstaculos que ante mi se pusieran.

La danza tiene es poder de liberarte de lo que te duele, animarte cuando estás triste, en definitiva es la forma de hacer físicas las emociones. Es el modo mediante el cual podemos expresar lo inexpresable. Nuestro cuerpo es nuestra herramienta de trabajo, somos dueños de él, puede que a veces nos falle; que se rompa, que duela, pero no por ello dejamos de bailar, pues con el baile obtenemos mucho más.

La danza te da la vida, es una forma de conocerte a ti mismo y relacionarte con el mundo, es simplemente vivir haciendo lo que te gusta, con lo que te sientes libre, feliz y realizado. Es dejarse arrastrar por la música hacia lo que sentimos, colmarnos de ese sentimiento y dejarlo ir y de este modo poder avanzar. Nos convertimos en uno con la música, somos el espíritu del baile en el momento en que nos movemos. Cuando bailamos sentimos un sentimiento más allá de la felicidad. La danza es la vida.

Estudiante de Doctorado en Filosofía, Blogger, Arstista Multidisciplinar, Cool Hunter, Estilista, Vegano, Eco-feminista.

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